Frida Kahlo: una vida marcada por el amor y el dolor

“Nunca pinté mis sueños, pinté mi propia realidad”, aseguraba la artista, en cuyos cuadros reflejaba las emociones de su turbulenta relación con Diego Rivera, el dolor físico y su incapacidad de tener hijos. Un repaso por su biografía

Magdalena Carmen Frieda Kahlo Calderón nació en 1907 en Coyoacán, México, por entonces un suburbio dela Ciudadde México. A los seis años Frida contrajo poliomielitis. Fue el principio del dolor físico que tuvo que soportar durante toda su vida. Frida tuvo que guardar cama durante nueve meses y en esos meses su pierna derecha no se desarrolló bien, quedando muy delgada y su pie derecho se atrofió.

Frida deseaba estudiar ciencias naturales y convertirse en médica. En esta escuela, Frida se unió a un grupo llamado Los Cachuchas, mote debido a las gorras que llevaban. Este grupo compartía las ideas socialistas-nacionalistas de José Vasconcelos, Ministro de Educación Pública. Su novio por entonces, Alejandro Gómez Arias, un estudiante de derecho y periodista era sin discusión el líder del grupo.

Aunque no tenía la seria intención de convertirse en una artista, Frida empezó a pintar durante esos días de su juventud. Sus trabajos consistieron mayormente en autorretratos y retratos de su familia y de algunos amigos. Hasta 1925, Frida contó solamente con el apoyo de uno de los amigos de su padre, Fernando Fernández, un respetado impresor. Fernando contrató a Frida como aprendiz.

En 1925, la artista sufrió un accidente que cambiaría el resto de su vida e influiría significativamente en su trabajo. El 17 de Septiembre, Kahlo y su novio, Alejandro se subieron a un autobús que los llevaría de la escuela a casa. De camino, el atestado autobús fue embestido lateralmente por un tranvía y varias personas murieron. Frida sufrió múltiples heridas y los médicos no estaban seguros de que pudiera sobrevivir. Tuvo que guardar reposo alrededor de un año. Fue durante esta convalescencia cuando Frida empezó a pintar en serio. Sus padres hicieron construir un caballete especial que se apoyaba en la cama y aguantaba los lienzos en los que Frida pintaba. También hicieron instalar un espejo bajo el dosel de su cama, el cual permitió a Frida el verse y convertirse en modelo para sus cuadros.

Durante el mismo período en México, un nuevo movimiento artístico apareció, insistiendo en la importancia de dejar atrás modelos europeos y creando un nuevo estilo independiente de arte, basado en las raíces y el folklore de la cultura mexicana.

El encuentro con Diego Rivera

A finales de 1927, Frida se había recuperado casi totalmente del accidente y se unió a este grupo de nuevos artistas en 1928. De nuevo se reunió con sus antiguos compañeros de escuela, muchos de los cuales eran políticamente activos en la universidad. Su amante era la fotógrafa Tina Modotti, y fue a través de ella como Frida conocería formalmente al hombre mas importante de su vida: Diego Rivera -o como ella lo calificó una vez “el segundo gran accidente de mi vida”-.

Frida admiraba a ambos, al artista y al hombre y quería su opinión acerca de su arte. Rivera estaba muy impresionado y la animó a continuar con su trabajo. La gran impresión de Diego se extendía también a la mujer, y se convirtió en un frecuente huésped en la casa de Kahlo. Asimismo, incluyó una imagen de Frida en uno de sus murales en el Ministerio de Educación Pública.

Frida se unió al Partido Comunista hasta el año 1929 cuando abandonó la institución porque Rivera fue expulsado por sus opiniones contra el estalinismo. Se llevaban 20 años y pese a la desaprobación de la madre de la artista, contrajeron matrimonio.

A principios de 1930, Frida quedó embarazada por primera vez, pero tuvo que abortar porque el feto había fallecido. En Noviembre de 1930, la pareja se mudó a los Estados Unidos durante cuatro años. Su primera parada fue en San Francisco, donde le habían encargado a Diego el pintar unos murales enla Bolsade San Francisco así como en otros edificios públicos.

Durante su estancia en San Francisco, Frida conoció al Doctor Leo Eloesser, un importante cirujano y se inició una amistad que duraría hasta la muerte de Kahlo. Frida confiaba en él todo lo que se refería a asuntos de salud y durante toda su vida consultaría su consejo médico.

De regreso a México

En 1932, la artista quedó embarazada de nuevo; enseguida informó al Dr. Eloesser quien animó a Frida a continuar con el embarazo en lugar de abortar, pero Frida no estaba convencida ya que pensaba que Diego no estaba interesado en tener hijos y también estaba preocupada por posibles complicaciones durante el embarazo. El 4 de Julio, sufrió un aborto espontáneo y perdió el bebé que tanto deseaba. Fue una experiencia muy traumática para ella y pasó los siguientes 13 días en el hospital. Regresó a México y al año de estar allí volvió junto a su marido a New York. Este regreso a Estados Unidos no era del agrado de Kalho, ella añoraba cada vez más su querido México, este desacuerdo causó serios problemas en la pareja. Como Rivera fue despedido por pintar la cara de Lenin en uno de los murales, cedió a los deseos de Frida y en Diciembre de 1933 la pareja volvió a México.

Pero el destino le jugó una mala pasada y sus ambiciones fueron destrozadas de nuevo por problemas de salud. En 1934 Frida quedó nuevamente embarazada y tuvo que ser abortado. El mismo año sufrió la primera operación en el pie derecho y tuvieron que amputarle cuatro dedos que tenían gangrena.

Estos fueron años difíciles para Frida. Además de sus problemas de salud estaba teniendo un montón de problemas en su matrimonio con Diego. En 1935 Frida descubrió que Diego, que había tenido asuntos amorosos con otras mujeres durante su matrimonio, estaba manteniendo una relación sentimental con la hermana más joven de Frida, Cristina. Frida estaba terriblemente dolida por la relación. Abadonó la casa común y se mudó a un apartamento en el centro dela Ciudadde México. Al mismo tiempo, la artista conoció al escultor americano Isamu Noguchi y mantuvieron una relación amorosa.

En un esfuerzo por huir de sus problemas, viajó a Nueva York con dos amigas y a finales de 1935 empezó a tener sus propias aventuras amorosas, no sólo con hombres, sino también con mujeres. En 1936 Frida sufrió otra operación en el pie derecho.

En Enero de 1937 León Trotsky y su esposa, Natalia Sedova llegaron a Tampico, México. Frida los fue a recibir y se convirtieron en residentes de la “Casa Azul” en Coyoacán, en donde vivieron hasta Abril de 1939. Al poco tiempo de su llegada, Kahlo y Trotsky mantuvieron un breve romance secreto que finalizó en Julio de 1937.

El éxito de su obra

Frida pintaba principalmente para su satisfacción personal, nunca pensando en las opiniones del público acerca de su trabajo. Se quedó sorprendida al saber que a la gente le gustaban sus cuadros y estaban dispuestos a comprarlos. Fue entonces cuando Frida se dio cuenta de que sus cuadros eran el pasaporte para independizarse financieramente de Diego.

La exposición de Nueva York fue un gran éxito y recibió críticas muy favorables de la prensa. La mitad de sus pinturas en la exposición se vendieron. Frida estaba muy excitada con su nueva fama porque le daría independencia económica de Rivera y más libertad. Empezó a flirtear con sus admiradores, y se embarcó en una apasionada relación amorosa con el fotógrafo Nickolas Muray.

Su relación con Rivera se había deteriorado y en el verano de 1939 se separaron y Frida volvió ala Casa Azulcon sus padres. Hacia finales de ese año Diego y Frida solicitaron el divorcio. El 6 de Noviembre de 1939 el divorcio fue determinante. Rivera fue quien insistió en el divorcio, y la separación afectó emocionalmente a Frida. Intentó desesperadamente ahogar sus penas con alcohol y se sumergió en su trabajo.

Los problemas de salud de Frida reaparecieron, lo que no contribuyó a mejorar su estado emocional. A finales de 1939 empezó a experimentar severos dolores en su espalda y desarrolló una infección aguda de hongos en su mano derecha. En Diciembre, Diego le pidió a Frida que se casara de nuevo con él. Ella aceptó inmediatamente pero sólo bajo ciertas condiciones: ella se mantendría financieramente con la venta de sus cuadros, pagaría la mitad de los gastos de la casa y no mantendrían relaciones sexuales. Diego la extrañaba y aceptó voluntariamente los términos. Se casaron de nuevo el 8 de Diciembre de 1940, el día del cumpleaños de Rivera.

En 1944 Frida empezó a escribir un diario personal, el cual se convertiría en una herramienta importante para entender a la mujer y a su trabajo.

En 1942, la artista fue elegida miembro del Seminario de Cultura Mexicana, que estaba bajo la dirección del Ministerio de Educación Pública. La misión de esta institución, formada por veinticinco artistas e intelectuales, era promover la cultura mexicana.

Después de unos pocos meses, la mala salud de Frida la obligó a enseñar desde casa. De nuevo sufría agudos dolores en su espalda y pie derecho y le ordenaron descansar.

Sus últimos años de vida

A finales de los años 40, la salud de Frida estaba empeorando. En 1950 paso nueve meses en el hospital ABC dela Ciudadde México, donde sufrió más operaciones en la espalda. Después de una de sus cirugías, se desarrolló una infección la cual conllevó más operaciones. En ese año sufrió siete intervenciones quirúrgicas. En noviembre, después de la sexta operación fue capaz de pintar de nuevo mediante un caballete especial montado en su cama.

Como resultado de su inmovilidad, Frida pasaba la mayoría del tiempo en casa. Su relación con Diego se había vuelto “platónica” y sus relaciones más íntimas eran ahora casi exclusivamente con mujeres.

Después de 1951, el estilo de Frida cambió. Su dependencia de los analgésicos estaba afectando seriamente su coordinación. Sus cuadros ya no tenían la precisión técnica y detalle que los caracterizó en el pasado.

Su estado de ánimo cambiaba desde la euforia hasta los más negros pensamientos de suicidio.

Gravemente enferma con una neumonía, Frida Kahlo falleció durante la noche del 12 al 13 de Julio de 1954, siete días después de su 47 cumpleaños. En la tarde del 13 de Julio, su ataúd se colocó en el vestíbulo de entrada del Palacio de Bellas Artes, velado por una guardia de honor. Rivera dio permiso para envolver el ataúd con una bandera roja estampada con la hoz y el martillo. “Me pinto a mi misma porque con frecuencia estoy sola y porque soy la persona que mejor conozco”, aseguraba la famosa artista respecto a su propia obra.