Una enfermedad frecuente entre mujeres: alteraciones de tiroides

Se trata del hipertiroidismo e hipotiroidismo. Cuál es la diferencia, cómo son los síntomas y que tratamiento se indica

La tiroides es una glándula que se  ubica en la zona del cuello, debajo de la nuez de Adán y, desde lo visual, parece una mariposa (cuerpo y alitas, respectivamente). Su función es producir hormonas que se liberan a la sangre, circulan por el cuerpo y llegan a todos los tejidos y órganos, para optimizar su funcionamiento. Por eso, se dice que esta glándula endócrina -interna- interviene en el metabolismo. Las hormonas que produce, llamadas T3 y T4, son indispensables y tienen funciones en todos los órganos del cuerpo.

-¿Qué alteraciones sufre la glándula?

La tiroides puede presentar alteraciones de forma y alteraciones funcionales.

-¿Cúales son las alteraciones de forma?

Al igual que el resto de los órganos del cuerpo humano, la glándula tiroides puede desarrollar abultamientos o nódulos. Aunque los nódulos de tiroides son muy comunes, sólo el 5% son cancerígenos. De esta pequeña cantidad de nódulos que contienen cáncer, nueve de ellos se curan si el tratamiento de los mismos es adecuado.
Como los nódulos de tiroides son tan comunes, parte de su examen físico anual debe incluir un examen de la glándula tiroides. El examen de la misma se llama palpación. En las mujeres, si el examen de rutina anual lo efectúa un ginecólogo, se le debe solicitar durante el mismo, un examen del cuello y de la glándula tiroides.El factor hereditario influye en las anomalías de la glándula
Aunque lo más común es que los nódulos sean chicos y asintomáticos, cuando crecen más de lo normal, pueden provocar dolor, molestia, tos, cambios en la voz (puntualmente, disfonía) e incluso dificultades para respirar.

El control y seguimiento de los nódulos, al igual que su detección, se hace por palpación y se confirma con ecografía. Es importante para evitar que evolucionen en tumores, algo que, por suerte también, ocurre con poca frecuencia.

-¿Cúales son las alteraciones funcionales?

Los dos trastornos funcionales más frecuentes de la tiroides son autoinmunes. O sea: se desarrollan por la respuesta anormal del organismo frente a estructuras propias.

En el caso del hipotiroidismo, la enfermedad autoinmune que es la principal causa de esta disfunción se llama tiroiditis de Hashimoto. En el hipertiroidismo, se lo atribuye  a  la enfermedad de Graves.

– Hipotiroidismo

Esta alteración del funcionamiento de la glándula tiroides es muy común. De hecho, se calcula que en nuestro país la tienen más de dos millones de personas. El hipotiroidismo es, básicamente, el enlentecimiento del metabolismo por la falta de hormona tiroidea. Aunque es menos grave que el hipertiroidismo, es muy importante detectarlo rápido, sobre todo en caso de embarazo, porque puede provocar abortos frecuentes, partos prematuros e incluso retraso mental en los bebés.

– Síntomas

Abultamiento en la glándula tiroides, debilitamiento de las uñas, caída del pelo, cansancio, cambio de carácter, sensación de frío, resequedad de la piel, alteraciones de la menstruación, imposibilidad de bajar de peso (e incluso el aumento)

– ¿Cómo determinarlo?

Con un análisis de sangre se detecta el mal funcionamiento de la hormona T4 y se debe reemplazar con medicación -una pastillita de levotiroxina- la hormona T4 que tu glándula no está produciendo, sólo puede ponerse en marcha con una certeza del ciento por ciento.

– Hipertiroidismo

Este trastorno es “la otra cara de la moneda”. En este caso, la glándula no produce de menos, sino de más. Por esto mismo, el hipertiroidismo es mucho menos frecuente, pero también mucho más notorio.

Síntomas

descenso injustificado de peso, aumento de la transpiración, mayor sensibilidad al calor, caída del pelo y aparición de los llamados “ojos saltones”, que obedecen a la asociación de esta patología con la enfermedad de Graves, asociada a su vez a las patologías oftálmicas. Ojo: cuando el hipertiroidismo es persistente y no se controla, suele generar arritmia.

– Estudios y tratamiento

Al igual que su “primo”, el hipertiroidismo se diagnostica sobre la base de la observación clínica y el análisis de sangre. El tratamiento puede ser también por vía oral (medicamento antitiroideo) o con yodo. Sin embargo, como es una enfermedad que se asocia a otras, seguramente el médico te solicite algún examen extra. En el campo de la medicina nuclear, por ejemplo, mediante dos estudios se puede evaluar: por un lado, cuánto está funcionando la glándula (y, por ende, calcular la dosis de radioyodo para administrar como tratamiento), y por el otro, dónde captó yodo la glándula.

– No te olvides

Las personas que tienen antecedentes familiares, las que estuvieron expuestas a radiación o las que ya tienen alteraciones de la tiroides tienen que realizar el primer control con el médico endocrinólogo al comenzar la edad reproductiva (en la primera menstruación). Además, es importante que antes del embarazo, en caso de que se esté buscando, se repita un control para prevenir el hipotiroidismo congénito.