Feria Ninfas: moda, calidez y sentido social

Atendida por su propia dueña, la feria ofrece objetos de diseño tan variados como personales. Dmujeres invita a una recorrida por un espacio montado en el living de una casa que se siente como propia

Por Cecilia Toledo

Ninfa es la diosa menor de la mitología clásica, que habitaba en las fuentes, los bosques, las montañas o los ríos. Pero esa categoría también refiere al estado intermedio en la metamorfosis de algunos insectos, situado entre la fase larvaria y la adulta. Algo de todo eso tiene Feria Ninfas: está disponible para todas aquellas mujeres que quieran visitarla y se encuentra en el estado intermedio –o en el punto justo- que divide dos extremos: la moda frívola y vacía del descuido por la propia imagen.

En un clima absolutamente agradable, todos aquellos que quieran recorrer la feria (39 entre 7 y 8) serán recibidos por Julieta, organizadora y anfitriona del evento. El lugar en el que están montados los puestos es el living de su propia casa. Mate de por medio, Julieta invita a quienes llegan a Ninfas a recorrer el stock con el que cuenta, en el que hay más de 90 marcas de artistas y artesanos. Allí, se podrán encontrar tejidos, prendas hechas en lana, remeras intervenidas plásticamente, chalecos de jean, bufandas en polar con bordados al crochet, vestidos estampados, culotes que no se marcan con la ropa, vestidos originales para usar con calcitas y pantalones Oxford con novedosos estampados.

Toda la ropa se encuentra en un cuarto contiguo, colgada sobre percheros. En la sala que antecede a esos vestidores, Ninfas tiene en exhibición una cantidad de objetos tan variados como novedosos: vajilla dibujada, accesorios para todos los gustos y colores, objetos de arte, libros, difusores de fragancias, pantuflas, sahumerios, porta accesorios y hasta una silla intervenida.

La propuesta de Ninfas va más allá del mero acto de consumir: Julieta se dedica personalmente a atender a cada uno de los visitantes, y hasta ofrece algo dulce para acompañar los mates que ceba entre stand y stand. Allí, los visitantes no son meros clientes: a cada uno se le pregunta el nombre y se lo invita a recorrer la feria por fuera de los horarios de atención al público (martes y jueves de todas las semanas -de15.30 a19.30- y los segundos fines de semana de cada mes).

¿Qué es lo que busca la mujer que llega a una feria? Fue la pregunta que Dmujeres realizó a la joven organizadora, oriunda de Los Toldos. “Es muy variado, aunque la gente piensa que sólo vienen a buscar ropa. Acá se encuentran con una gran variedad de cosas: hay objetos realizados con cajas de tetrabrik, con cáscara de naranja, hasta con hojas de alcaucil”. Sin embargo, Julieta destaca que los más demandado son unos porta accesorios con formas de mujeres, hechos en alambre tejido.

 Consumo con sentido social

Lo que diferencia a Ninfas de cualquier otro comercio, no es sólo la atención que brinda su dueña a cada uno de los visitantes. Ni tampoco la originalidad de lo que vende. La particularidad radica en que allí se pueden encontrar objetos que son realizados en centros de día, y a los que no se les cobra ningún porcentaje por su venta –como sí sucede con el resto de las producciones-.

La feria tiene a la venta sales, jabones y alfombras que se producen en el marco del Centro de Salud Mental Comunitaria Franco Basaglia, y posavasos, individuales de cuerina y paneras creados por gente del centro Pichón Riviere, ambos dependientes del Hospital Alejandro Korn de Melchor Romero.

La misma política de ventas utiliza la feria para la comercialización de los tejidos realizados en el marco del programa de extensión –de la Facultad de Bellas Artes- “La marca es el taller del barrio”. Un grupo de señoras del barrio El Dique y El Mercadito se reúnen todos los jueves en el taller para hacer telares, que luego son puestos a la venta en espacios como Ninfas. Otra particularidad de esta movida es que cada producto tiene el nombre de las artesanas.

Además de objetos y prendas generados en el marco de esos espacios, lo importante es que en Ninfas no hay productos de reventa. “Lo único de reventa que tengo son sahumerios. Inclusive, les pido a los artistas que les hagan una mínima intervención a las prendas”, precisó Julieta.

La iniciativa de esta joven, que supo ser estudiante de relaciones públicas ni bien arribó a la ciudad de las diagonales, no fue de un día para el otro. El proyecto tiene ya tres años de vida, y Julieta optó, desde hace un tiempo, por dedicarse de lleno a la feria: renunció a un empleo en el que ganaba bien y tenía cierta estabilidad, para poder dedicarle más atención a la iniciativa feriante, que ya tomó forma, color e identidad en la ciudad.