Un momento clave: la primera visita de las hijas al ginecólogo

El crecimiento de los hijos marca el paso del tiempo, y con él la toma de decisiones. Dmujeres dialogó con una médica especialista para saber cómo acompañar a las adolescentes durante la primera visita a un consultorio ginecológico

Por: Cecilia Toledo

¿Cuándo? ¿Cómo? y ¿Dónde? son preguntas que las personas se hacen de manera repetida para situaciones tan variadas como opuestas. Pero todas aquellas mujeres que han sido madres sienten la profundidad de esos interrogantes al momento de dialogar por primera vez con sus hijas sobre sexualidad y, sobre todo, al proyectar la primera visita al ginecólogo ¿En qué momento hacerla? ¿Cómo acompañarla sin invadirla? ¿A quién consultar?

“La primera consulta ginecológica debería hacerse cuando la propia adolescente lo demande”, comentó la médica ginecóloga Laura Nani, a modo de introducción y marcando una pauta que muchas veces resulta de imposible cumplimiento. Pues, las irregularidades en los ciclos menstruales o molestias en los pechos –propios de la edad- pueden apresurar el desembarco en el consultorio ginecológico.

De acuerdo a las explicaciones de la propia médica, desde un tiempo a esta parte las primeras consultas también se originan en la necesidad de recibir asesoramiento sobre la vacuna contra el HPV (Virus del Papiloma Humano). Todas aquellas niñas que superen los 11 años y que hayan nacido después del 2000 tienen derecho a la vacunación. Desde entonces, el método preventivo se convirtió, además de en una política de salud pública, en motivo de visita al ginecólogo. En esos casos, se realiza la correspondiente receta médica para la aplicación de las tres dosis.

Para otras adolescentes el motivo de consulta surge con el ingreso al mundo de la sexualidad, aunque las jóvenes pueden concurrir de manera espontánea o llevadas por sus madres. “El inicio de la vida sexual también es un motivo de consulta, lo que pasa es que las chicas muchas veces no se lo cuentan a mamá y vienen solas. En otros casos, la adolescente es traída y no quiere hablar o no tiene ningún motivo para visitar al ginecólogo: no ha iniciado su vida sexual, menstrúa normalmente, no tiene dolores ni  patologías”.

En el relato de la médica queda expuesta la preocupación que las madres tienen por los cuidados y medidas que deben tomar las adolescentes al comenzar su vida sexual. Es por esa misma preocupación que Nani, como muchas otras médicas que trabajan con una población adolescente, realiza una primera entrevista en presencia de los padres. Luego de dialogar un rato y recorrer la historia clínica de la menor, solicita a la madre que se retire del consultorio para poder hablar con la adolescente en privado. “Eso se respeta porque es parte de la intimidad de la menor. Cuando hay problemas de salud que afectan a la paciente se le informa a los padres qué es lo que está sucediendo, pero el interrogatorio y la cuestión privada se guarda como secreto médico”.

Laura Nani trabaja en consultorios de La Plata y Los Olmos, y además brinda servicio a adolescentes en el Hospital Alejandro Korn de Melchor Romero. Allí, recuerda con la precisión de quien está brindando datos útiles, se realiza la entrega en forma totalmente gratuita de preservativos, anticonceptivos orales e inyectables y se practica la colocación de DIU sin costo alguno.

 Las inquietudes de ellas

Pero no son sólo los adultos los que tienen dudas e interrogantes. Aunque el diálogo entre padres e hijos sobre sexualidad se ha incrementado, y en las escuelas se realizan charlas informativas, la médica explicó que durante el primer encuentro con la menor se dedica a explicarle cómo se desarrolla el ciclo menstrual, y cuáles son los métodos anticonceptivos que existen.

Con una edad que varía entre los 14 y los 17 años, las jóvenes, generalmente, tienen dudas que giran en torno a los métodos de anticoncepción. “Las inquietudes que tienen son sobre cómo cuidarse, si pueden tomar pastillas, si les hace mal, qué efectos adversos tienen las píldoras. Además, en un gran porcentaje las chicas desean un método extra a parte del preservativo. Pareciera que no confían mucho en los profilácticos por los porcentajes ínfimos, pero que existen, de ruptura, en donde falló el método entonces vienen en búsqueda de un anticonceptivo complementario”, comentó la especialista, quien se encargó de aclarar que en los diálogos que mantiene con las jóvenes siempre remarca la necesidad del “uso permanente del preservativo”.

Una de las propuestas que la médica realiza a las jovencitas que la visitan es tomar nota de todas las dudas que tienen “para que puedan expresar sus miedos, sus fantasías. Esto es también para que no sólo conversen con amigas sobre el tema, porque quizá las amigas le pueden decir de buena fe una cosa, pero no están bien informadas. En muchos casos, las cito con los novios también, para hablar sobre los cuidados”.

Desde su trabajo cotidiano, Nani aseguró que existe diálogo entre padres e hijos acerca de la sexualidad, sin embargo nota que el adolescente continúa con ciertas resistencias para conversar delante de sus padres. “Lo que veo es mucha timidez y en algunos casos miedo de exponer sus experiencias por temor a que sea condenatorio lo que hace, o porque no la dejen porque no se debe”.  Más allá de la incomodidad que para muchos puede generar la cuestión de la sexualidad, es necesario que la información circule. Y en los consultorios ginecológicos los padres con ciertas limitaciones para hablar del tema encontrarán espacios donde sus hijos serán bien informados.